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Las primeras manifestaciones del carnaval se registraron en esta región hacia finales del siglo XIX, cuando tuvo una incipiente urbanización generada por la instalación de la industria azucarera. Se trataba al parecer, de una fiesta que tenía lugar en ámbitos rurales y urbanos, y cuyo desarrollo transcurría tanto en los “lotes” del ingenio azucarero con acentuado protagonismo de las comunidades aborígenes sobre todo los Chiriguanos, wichí- en la periferia del pueblo en formación, áreas marginales no sólo desde el punto de vista territorial sino también sociocultural y económico. El modelo de estas fiestas carnestolendas provenía de Europa, traído e impuesta por los españoles previa des paganización según lo exigía la vocación catequizadora de los conquistadores. Adquiriendo aquí modalidades propias aún dentro de sus modestas expresiones. Por un lado, los protagonistas eran aborígenes genuinos que recurrían a sus máscaras rituales y ceremonias propias de su mitología. A ellos se sumaban diablos vestidos de color rojo con látigos en mano y amenazantes tridentes, hombres disfrazados de grotescas mujeres “cautivas” que seguían dócilmente a caciques altivos y emplumados, brujos enmascarados que blandían sus bastones retorcidos, en medio de una algarabía de silbatos, golpeteos de cajas sonoras y cantos cuya composición musical y literaria, ingenua y monótona, ofrecía el mérito de haber sido creada por sus propios intérpretes. Con ánimo y espontaneidad envidiable, recorrían las calles polvorientas de la periferia y se detenían cada tanto frente a la casa de algún vecino presuntamente dadivoso, para ofrecerles sus danzas y canciones.

Con el correr de los años estos grupos no sólo crecieron en número e importancia. En febrero de 1915, se anunciaba la conformación de la Comisión de Corsos, cuyos miembros pertenecían a las denominadas “familias de San Pedro” adquiriendo, de esta manera, reconocimiento oficial por parte de las propias autoridades municipales. El circuito elegido sería sobre la calle Alberdi entre Aristóbulo del valle y Alsina. Todo el pueblo se congregaba en esas dos cuadras en que pasaban las carrozas frente a los palcos, desde donde los disfrazados o no, cambiaban ramilletes de flores con las personas de las carrozas” “Se jugaba mucho con pomos de talco perfumados y con serpentinas, como también con papel picado” Así, el actual Corso San Pedreño, fue tomando la característica de un espectáculo festivo.

La COM.E.COR. (Comisión Ejecutiva de Corsos) muestra a los medios de comunicación los alcances y matices de la gran convocatoria.  Coloridas noches de desfiles donde las diferentes comparsas, representaciones artísticas y manifestaciones de los pueblos originarios se muestran ante una multitud de personas que se ubican a lo largo de las nueve cuadras que forman parte del circuito.

Los artistas del Carnaval participan diferentes rubros de comparsas 

  • Indígenas: llevan los emblemáticos gorros o casquetes, que son estructuras en forma de máscaras con plumas, llegan a medir más de dos metros de altura.
  • Folclóricas: tienen reminiscencias del Carnaval andino donde se celebran ceremonias religiosas en los socavones de las minas, en devoción a la Virgen de la Candelaria o Virgen del Socavón. Participan las denominadas Diabladas, Morenadas y cuerpo de Sayas, donde además cuentan con banda musical que ejecutan los ritmos con instrumentos de viento.
  • Artísticas: tienen su origen en ritmos de músicas brasileras. Están compuestas por la banda o batucada y el cuerpo de baile dividido en escuadrones dependiendo la cantidad de participantes haciendo referencia a una alegoría en particular que varía año a año. Cabe destacar que es el único rubro que presentan cada una de este tipo de comparsas una carroza para hacer lucir las bailarinas más lindas, así como la reina.
  • Autóctonas: están conformadas por agrupaciones tradicionales del Norte Argentino, con influencia de la cultura boliviana en su vestimenta y musicalización, siendo realizada únicamente con instrumentos autóctonos (quena, zampoña, charango, guitarra, bombo, etc.)
  • Pin pin: conformada por agrupaciones, con instrumentos y vestimentas típicas. Tradicionalmente los aborígenes Chiriguanos o chaguancos celebraban el Arete, la gran fiesta de la Resurrección de la Tierra, en agradecimiento a la primera cosecha de maíz. Luego esta fiesta se la fue asimilando al Carnaval, pero la danza que se impone es la pelea del toro y el tigre.   

También existen otros rubros como diferentes categorías de disfraces individuales artísticos y humorísticos.  

Otro punto interesante es la Elección Reina del Carnaval, donde cada comparsa elige y presenta su candidata. Cada candidata de las diferentes comparsas, participará de la Elección Reina del Carnaval, cuya elegida, representará hasta el próximo año que se repite el evento.

La Reina será la responsable de difundir y llevar a cada lugar de nuestra provincia y de nuestro país, esta fiesta tan linda de nuestra ciudad, como así también, será la imagen de promoción durante todo el año que le toque estar representando.    

El Carnaval de San Pedro de Jujuy es un fenómeno cultural, social, turístico y económico que no tiene parecido, siendo los más distinguidos de todo el Noroeste.